La Universidad de Vigo y la Diputación de Ourense han creado el primer Observatorio Internacional de Investigación Rural en el que han citado a 130 expertos en reto demográfico –emprendedores, asociaciones rurales, representantes de universidades de trece países- con un objetivo común: crear sinergias para encontrar soluciones a los problemas del mundo rural. Los especialistas han coincidido en que la revolución del mundo rural deben encabezarla las personas que viven en este territorio. Además, creen que la innovación debe ser el revulsivo necesario para modernizar los pueblos y hacer que compitan en igualdad de condiciones en el siglo XXI.

Ana I. Gracia

Red de Periodistas Rurales

El evento, celebrado entre el 29 y el 31 de octubre en el Parador ourensano de Santo Estevo, ha puesto de manifiesto que los cambios deben tener el soporte del desarrollo, la sostenibilidad y la innovación. Las ideas que ha desarrollado este equipo internacional y multidisciplinar en diversas mesas de debate marcarán el punto de partida de la Estrategia del Observatorio RIO (Observatory of Rural Research), una iniciativa de la Diputación Provincial de Ourense y el Campus de Ourense de la Universidad de Vigo, que pretende convertirse en un referente europeo de innovación rural.

El presidente de la Diputación, Manuel Baltar, se enorgulleció de que Ourense sea referente “del futuro en el mundo rural” porque la provincia tiene hoy el perfil de población más común en toda la Unión Europea en 2050. Así, del éxito de este Observatorio piloto dependerá que “podamos enseñar políticas de éxito en la Unión Europea dentro de tres décadas”. Además, Baltar insistió en que el mundo urbano no sobrevivirá sin una cohesión territorial que resitúe a los pueblos en el lugar que les corresponde. Para conseguir esa vertebración, animó a “aprovechar las oportunidades del territorio, conectar proyectos para conectar personas porque se trata de emprender en lo rural y crear riqueza en nuestros pueblos”.

 

Manuel Blanco, economista autor de Una sociedad sin hijos.

La primera jornada se centró en detallar el papel que juega la mujer en el campo, imprescindible para que el mundo rural no desaparezca, y se contaron experiencias inspiradoras que se desarrollan en California o Hungría. Bernadette Montari, experta en biodiversidad cultural de la Universidad de Kent (Reino Unido), habló sobre desarrollo local y globalización, y alabó el papel de la mujer en la agricultura, además de apuntar el principal problema en estos territorios: “La desertificación y las villas vacías. Tenemos que crear oportunidades para revertirlo”, animó.

Invertir en agricultura y ganadería

Manuel Blanco, economista y politólogo autor de Una sociedad sin hijos, destacó que el mundo rural sobrevivirá con la agricultura y la ganadería o, por el contrario, morirá. “Si la Unión Europea no invierte en agricultura y ganadería, el mundo rural será una especie de parque temático que se visitará los fines de semana. Apostar por lo rural no es tirar el dinero”.

Los especialistas coincidieron en que lo rural no es incompatible con la innovación y que la España del interior dispone de emprendedores rurales con ideas tan brillantes como los que están en cualquier HUB de innovación de una gran ciudad. Ejemplo de ello es AlmaNatura, la empresa que pilotan Juanjo Manzano y Conce Macías desde Arroyomolinos de León, un pueblo de 1.000 habitantes de Huelva, que se propone reactivar lo rural para cambiar el mundo.

Con una vitalidad apabullante, Manzano y Macías contaron cómo su empresa –que ya trabaja en todo el territorio español- es capaz de taponar la hemorragia de la pérdida de población rural tejiendo alianzas público-privadas. Los cuatro ejes sobre los que pivotan su trabajo son: empleo, educación, salud y tecnología. Ellos ayudan a la gente de los municipios más pequeños a emprender y sacar partido a los recursos propios que tienen cerca. También enseñan a los más vulnerables –sobre todo, mayores- a conectarse a la vida a través de Internet. “Identificamos las necesidades que hay en el mundo rural y les ayudamos: a los jóvenes a formarse, a los mayores a conectarse”.

 

El Observatorio Internacional de Investigación Rural de Ourense ha reunido a agentes innovadores internacionales.

Derribar tópicos

En la segunda jornada se desgranaron distintos perfiles de la ruralidad contemporánea y se intentaron derribar tópicos arraigados a este territorio con ejemplos de aldeas inteligentes. Manuel González, miembro de la red Research and Study Group Southern and Mediterranean Europe, contó que “hay una imagen idealizada del mundo rural, otra apocalíptica, y las dos contradictorias: si es un entorno tan maravilloso, ¿por qué la gente no quiere vivir en él?”. El ponente insistía en la importancia de repoblar para mantener con pulso el medio rural y, además, buscar la cohesión con la ciudad para que los dos mundos puedan coexistir.

Una transición justa

Enrique Nieto, de la European Network for Rural Development de Bélgica, explicó la diferencia entre smart city y la smart village, que va mucho más allá del desarrollo tecnológico para que los pueblos tengan y encuentren el desarrollo que necesitan para fijar población. “Hay que trabajar en la transición rural. No hay un modelo específico, es el proceso en el que los pueblos deben alcanzar una visión común con un enfoque innovador”. Además, destacó que hay que tener una visión estratégica: “¿Dónde queremos llegar con nuestro pueblo?”, preguntó al público. También pidió herramientas flexibles para hacer una transición justa en el medio rural. Como ejemplo de pueblo del futuro solo citó un nombre: Niverlans Morvan (Francia).

Aldeas sostenibles

La última jornada la cerró Rebecca Schiff, del departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de Lakeead, en Ontario (Canadá), que enseñó cómo se puede crear una aldea sostenible. La Red de Periodistas Rurales destacó la importancia de hablar “en positivo” de la España rural y animó a los pequeños emprendedores a “contar lo que hacéis para que os conozca todo el mundo”. Con un plan de comunicación “derribas todas las fronteras y el impacto positivo que recibirás es incalculable”. Además, se insistió en el efecto multiplicador de contar tu propia historia: “Puedes ser fuente de inspiración para alguien que lee tu historia y tiene las mismas necesidades que tú en otro lugar remoto de España”.

Sin un marco normativo y políticas públicas dotacionales y promocionales que se impulsen desde las comarcas, Luis Domínguez dibujó un mundo rural muy negro. “Hay que ser innovadores: demostrar al mundo que lo sabes hacer de otra manera. Eso es ser innovador”, destacó el profesor del Centro de Excelencia Jean Monnet, que insistió en que “el mundo rural tiene que innovar, sin esperar a que otros lo hagan por nosotros”.

Isabel Doval: “Hay que liderar una evolución del mundo rural en positivo, como hasta ahora nunca se había producido”

El profesor fue muy beligerante con los poderes públicos y reconoció que es imprescindible mantener servicios mínimos con “criterios de territorialidad, no de número de población”, para que la gente no se vaya del mundo rural y se consiga también el camino inverso: que otros vengan a vivir en él. “El acceso rápido y de calidad a la tecnología digital es el primer paso. Si no se da ese acceso, tenemos un problema muy serio”, alertó.

María Isabel Doval, vicerrectora de la Universidad de Vigo y organizadora de las jornadas, recogió las conclusiones de tres intensas jornadas de trabajo con un principio básico: hay que impulsar procesos participativos de transformación rural basados en el conocimiento científico. El mensaje fue unánime y rotundo: “Hay que liderar una evolución del mundo rural en positivo, como hasta ahora nunca se había producido”, subrayó la profesora.

Metas

Para hacer sostenible el mundo rural es necesario alcanzar unas metas: abordar una transición ecológica justa, atender integralmente el envejecimiento de la población, trabajar en programas y procesos que pongan el foco en el cambio demográfico y el desarrollo inteligente del territorio rural. Además, se encontraron tres grandes áreas de innovación: la economía rural (bioeconomía, economía circular, turismo, nuevos modelos de negocio, la agricultura y ganadería de precisión y la innovación tecnológica más avanzada); la perspectiva social (es importante trabajar también con perspectiva de género, garantizar servicios básicos y el corporativismo, además del desarrollo profesional y la formación en responsabilidad social) y el medio ambiente y el cambio climático.

En la primera fotografía: María Isabel Doval, vicerrectora de la Universidad de Vigo y organizadora de las jornadas, abre la primera jornada de estudio del Observatorio Internacional de Investigación Rural.