La Red de Periodistas Rurales radiografía los medios hiperlocales en el Observatorio de Igualdad de RTVE

Por MAR

El Observatorio de Igualdad de RTVE, en colaboración con la Academia de Televisión y el Instituto RTVE, organizó el 2 de junio el II Seminario bajo el título ‘Mujeres y periodismo en el contexto digital’, al que fue invitada la Red de Periodistas Rurales. Durante la intensa jornada, 15 profesionales reflexionaron sobre la situación de la mujer en el ámbito del periodismo y de qué manera se puede lograr la igualdad efectiva en las redacciones y en las nuevas formas de desarrollar y etender la profesión.

La Red de Periodistas Rurales participó en la segunda mesa del seminario, moderada por Beatriz Aparicio, adjunta del Observatorio de Igualdad de la CRTVE. La representante de la Red, María Antonia Reinares, compartió foro con Marián Álvarez, presidenta de Comunicadoras 8M; Mayte Carrasco, fundadora y coordinadora de la Asociación de Mujeres Comunicadoras ‘Contamos el Mundo’; Edith Rodríguez, vicepresidenta de Reporteros Sin Fronteras España.

Las primeras palabras de la representante de la Red de Periodistas Rurales fueron de agradecimiento porque “gracias a estar aquí representadas, las periodistas rurales tenemos voz, por primera vez, en un foro nacional de igualdad”, señaló Reinares. Durante su intervención, realizó una radiografía de las profesionales del periodismo que viven, trabajan y se sienten comprometidas con sus territorios rurales, destacando que “somos emprendedoras que pululamos en el ciberespacio creando medios hiperlocales y micromedios, una fórmula que se adapta perfectamente al medio sobre el que informamos”. Mujeres que desde sus periódicos y plataformas web luchan “contra los imaginarios manidos y estereotipos sobre lo rural, porque somos parte importante de él y testigos de la transformación que están viviendo las sociedades rurales gracias, entre otras herramientas, a Internet”, un cambio con un carácter post-agrario cada vez más acentuado que está generando otras maneras de entender y practicar la ruralidad, puso de relieve la representante de la Red.

Aproximadamente el 60 por ciento de los micromedios rurales están dirigidos por mujeres, todas ellas hijas de la profunda transformación vivida en los medios de comunicación por los cambios tecnológicos, las nuevas formas de consumo y las consecuencias de la crisis económica en el sector, “las mujeres periodistas de los territorios rurales formamos parte de un gran laboratorio internacional generado en los últimos años, cuando se ha producido un crecimiento de los medios emergentes hiperlocales que se encuentran, actualmente, en fase de experimentación buscando fórmulas sostenibles en el tiempo y rentables económicamente”, subrayó Reinares.

En el seminario participaron, entre otras, la presidenta del Observatorio de Igualdad, Concepción Carbajosa, poniendo la lupa en que, a pesar de los progresos,  las mujeres en el periodismo siguen sufriendo la precariedad del sector y la dificultad de las mujeres para consolidar sus carreras y conciliar. Otras participantes fueron Pilar Socorro, vocal de la Junta Directiva de la Academia de Televisión y periodista de RTVE,  Montserrat Boix, integrante de la Comisión de Igualdad y del Observatorio de Igualdad de la CRTVE, así como representantes de asociaciones de mujeres periodistas de Cataluña, Granada, Castilla y León, Murcia y Galicia, también de sindicatos y de la Federación Europea de Periodistas.

 

Micromedios y medios hiperlocales de la
España despoblada, especialistas de la información kilómetro cero

Por María Antonia Reinares

 

En primer lugar,  el agradecimiento que quiero dar al Observatorio de Igualdad de RTVE no es meramente protocolario por la invitación a la Red de Periodistas Rurales para estar presente en esta mesa. Gracias a que hoy estemos aquí representadas las periodistas rurales, tenemos voz, por primera vez, en un foro nacional de igualdad.

Dicho esto, prometo que no voy a mencionar en ningún momento el olvido de las periodistas rurales en los planes de igualdad ni en las tablas reivindicativas sindicales o de asociaciones, sencillamente, porque acabamos de aterrizar, somos profesionales con características propias y dificultades específicas que enfrascadas en la consolidación de nuestros proyectos y dispersas en los miles de kilómetros de la España rural todavía no nos hemos constituido en colectivo…, pero todo llegará.

¿Qué quiero decir con que acabamos de aterrizar?, porque muchas llevamos años, algunas décadas, desarrollando nuestras carreras profesionales, en buena parte de los casos en el medio urbano.

Las periodistas rurales, las que vivimos en pueblos y comarcas porque nos sentimos comprometidas con nuestros territorios, desarrollamos la profesión, principalmente, como trabajadoras autónomas que hemos puesto en marcha nuestros propios proyectos periodísticos. Somos emprendedoras que pululamos en el ciberespacio creando medios hiperlocales y micromedios, una fórmula que se adapta perfectamente al medio sobre el que informamos.

Somos hijas de la profunda transformación vivida en los medios de comunicación por los cambios tecnológicos, las nuevas formas de consumo y las consecuencias de la crisis económica en el sector, que estamos sabiendo adaptarnos. Como apunta Cruz Negreira, de la Universidad de Santiago de Compostela, en su tesis doctoral ‘Cibermedios locais e hiperlocais en España: Modelos e Producción Informativa’: “la crisis económica y de modelo mediático tradicional provocó el cierre de cabeceras y delegaciones, dejando muchas áreas geográficas sin una cobertura informativa local”.  Es en este contexto en el que surgimos nosotras hace más de una década.

Las mujeres periodistas de los territorios rurales formamos parte de un gran laboratorio internacional generado en los últimos años, cuando se ha producido un crecimiento de los medios emergentes hiperlocales que se encuentran, actualmente, en fase de experimentación buscando fórmulas sostenibles en el tiempo y rentables económicamente.

No somos periodistas que narramos lo que ocurre en territorios que languidecen o están en fase terminal, como se trasluce al leer y ver noticias de medios de comunicación que se acercan a los pueblos en busca de lo anecdótico como si de reservas indias se tratase. Es cierto que existen pueblos, principalmente en áreas de montaña lejanas de las cabeceras comarcas, sin posibilidad de recupera población, pero existe otro mundo rural que está vivo y prueba de ello somos nosotras, mujeres que desde nuestros periódicos y plataformas web luchamos contra los imaginarios manidos y estereotipos sobre lo rural, porque somos parte importante de él y testigos de la transformación que están viviendo gracias, entre otras herramientas, a Internet.

Estamos siendo protagonistas de la transformación de las áreas rurales hacia sociedades “con un creciente carácter post-agrario y con la aparición de diversas y enfrentadas maneras de entender y practicar la ruralidad”, como ha puesto de relieve en su último número AGER, la revista de Estudios sobre Despoblación y Desarrollo Rural, en el artículo ‘Reprogramar el campo. Migraciones de las mujeres al medio rural de España”, del profesor de la Universidad de León, Óscar Fernández Álvarez

Trabajamos donde un o una periodista (en su sano juicio) no desea estar porque vivimos alejadas de los grandes temas internacionales y de los círculos de poder. Sin embargo, nuestros medios son mucho más influyentes en nuestros territorios que las principales cabeceras españolas. Somos especialistas de la información kilómetro cero que ponemos nerviosas a las direcciones de las cabeceras de referencia provinciales, porque les estamos comiendo la merienda ya que somos más creíbles, al no llevar en la mochila los intereses de grupos empresariales, y más rápidas en la toma de decisiones.

La Federación de Asociaciones de Prensa de España, la FAPE, viene reivindicando en sus comunicados del 8 de Marzo, desde hace al menos una década, la urgencia por acabar con la brecha salarial. Por nuestra condición de autónomas, está claro que las periodistas rurales que estamos al frente de nuestros medios hiperlocales, no jugamos en esa ‘liga’. En nuestro caso el concepto salario está íntimamente ligado al de ingresos. Si ingresamos más, cobramos más, y si ingresamos menos, la precariedad se pasea por delante de nuestras puertas cada trimestre.

Nuestros ingresos dependen en gran medida, aunque no solo,  de nuestra pericia como comerciales para lograr que se anuncien en nuestros medios ayuntamientos, comercios, hostelería y  pymes de nuestros pueblos y cabeceras de comarcas. Dicho esto, no nos resignamos a nuestro derecho a participar de la publicidad institucional. Y en este punto tengo que dar un contundente tirón de orejas, a los redactores de la ley de publicidad y sus fieles escuderos, los directores generales de Comunicación de los gobiernos autonómicos y nacional que se parapetan detrás de las agencias publicitarias para repartir, como ellos dicen, la tarta. Directores generales con nula sensibilidad por los retos demográficos, cuyas referencias del mundo rural son los cierres de las líneas deficitarias de Renfe o de consultorios médicos, y por sus veraneos en los pueblos de sus ancestros.

La ley de publicidad necesita de una revisión para dejar de utilizar la audiencia como criterio objetivo para los medios digitales. La dictadura del click ha provocado que sean más las legiones de bots que los lectores reales, quienes cada día pinchan en las webs de información. Señores (porque son señores con quienes nos toca negociar), la etapa de los medios de comunicación masivos como únicos transmisores de noticias ya es historia, dejen de controlar los medios a través del reparto publicitario y atrévanse a aplicar criterios como el servicio público que prestamos o de dinamización de los territorios rurales.

Desde el 7 de marzo es obligatorio que las empresas periodísticas de más de 50 trabajadores y trabajadoras cuenten con planes de igualdad. Las periodistas rurales que estamos al frente de micromedios tampoco encajamos en esa obligatoriedad, nuestros planes de igualdad se encuadran en las desigualdades que sufren los territorios donde vivimos para que podamos desarrollar nuestros trabajos. Reclamamos buenas conexiones a Internet, guarderías, centros de día y servicios de calidad para el cuidado de nuestros mayores, pedimos que se cubran todas las necesidades que nos mantienen, junto a nuestros vecinos, como ciudadanos de segunda pagando los mismo impuestos.

Desde mi punto de vista, creo que el futuro de nuestros medios hiperlocales pasa por crear redes que nos hagan fuertes para no ser tentadas a integrarnos en empresas y grupos que acaben con nuestra independencia.

En mi caso concreto, trabajo en red desde el comienzo de mi aventura como periodista rural hace una década en las comarcas próximas a Astorga, en la provincia de León. Mi periódico, Astorga Redacción, se edita en la comarca de Maragatería, concretamente en Valdespino de Somoza, un pueblo que en invierno no llegamos a 50 vecinos. Primero creé Comarcas en Red con otras dos compañeras de micromedios de León, después extendí la red a otros dos periódicos de la ciudad de León y la comarca de El Bierzo. Y ahora, desde el mes de febrero, con mis compañeras de Comarcas en Red estamos trabajando para crear un entramado de micromedios y medios hiperlocales de toda la España despoblada. Nos hemos puesto en contacto con 48 medios de Galicia, Asturias, Cantabria, La Rioja, Aragón, Castilla La Mancha, Extremadura y Castilla y León para crear una cabecera nacional con el objetivo de que seamos quienes vivimos en las áreas rurales quienes contemos lo que en ellas ocurre. Del casi medio centenar de medios contactados, el 60% están dirigidos por mujeres.

No cabe duda que el futuro de las áreas rurales está en manos de la mujeres.

María Antonia Reinares es directora del diario digital Astorga Redacción, vive en Valdespino de Somoza (León). Ha participado en el II Seminario del Observatorio de Igualdad de CRTVE como miembro de la Red de Periodistas Rurales.

 

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