Cierre de campaña electoral, las cuartas en cuatro años. Viento y frío camino de Soria a la III Feria Presura para celebrar un Diálogo entre Manuel Campo Vidal, impulsor de la Red de Periodistas Rurales, y Carolina Ansótegui, subdirectora de Dinamización del Medio Rural. Ambos coinciden en que el tiempo no ha pasado en balde, por lo menos, ha permitido a la España vaciada salir del lamento, mientras algunas plataformas ciudadanas han decidido pasar a la acción. Pocas horas más tarde se sabe que Teruel Existe ya tiene representación parlamentaria. Han pasado cuatro años y, más allá de análisis, estudios y diagnósticos, el medio rural recupera la voz para pedir con decisión soluciones contra el abandono, el vacío y la nada.

Mientras sigue esperando la estrategia frente al reto demográfico, expectante frente a un posible ministerio de despoblación, el medio rural  aprovecha todas las tribunas, como la que brinda la III feria Presura, para pedir a la Administración que reaccione modificando normas y creando leyes que respondan a las necesidades de la realidad rural.

La tercera edición de Presura ha vuelto a hacer ruido desde Soria, reuniendo a propios y extraños. Esta tercera edición encara nuevamente el desánimo de la mano de emprendedores, con ideas, palabras e historias de esa gente que resiste en los pueblos vacíos, adonde también llegan personas que vienen de fuera con un proyecto de vida bajo el brazo.

“¿Qué hago yo aquí en el cierre de la campaña electoral? Soy un niño de la España vaciada, salí del pueblo con nueve años”, dice Manuel Campo Vidal, ingeniero industrial y sociólogo, para presentarse ante un público de 120 personas que persigue el futuro. “Yo trabajé y viví en un pueblo y luego me hice funcionaria”, cuenta la ingeniera agrónoma especialista en industrias agroalimentarias, Carolina Gutiérrez Ansótegui, para explicar su paso del viñedo, como directora técnica de distintas bodegas, al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, como subdirectora general de Dinamización del Medio Rural.

 

“Hay menos lamento y más acción en la sociedad civil”, asegura Manuel Campo Vidal, impulsor de la Red de Periodistas Rurales, en la III Feria Presura en Soria 

 

“La marcha del 31 de marzo fue un punto de inflexión, a partir de ahí todo empezó a cambiar”, dice el periodista que escribió y leyó -junto a Paloma Zuriaga, directora de RNE- el Manifiesto de la Revuelta de la España vaciada y que, poco después, convocó a los principales partidos en un debate público sobre despoblación, sin precedentes en España. Firme defensor de “un plan de comunicación para el medio rural”, Manuel Campo asegura en el Diálogo de Presura que “esto bulle”, porque  “el mensaje ha cambiado, hay menos lamento y más movimiento en la sociedad civil”.

 

 

“Hemos dado un paso de gigante”, añade la subdirectora de Dinamización del Medio Rural, para resaltar que, en apenas dos años,  estamos en “un proceso de aceleración que, si lo conducimos con eficiencia y no errando el tiro”, nos ayudará a encontrar soluciones. Pero advierte Carolina que, a veces, “se legisla desde las ciudades” y que ya es hora de que todos reflexionemos sobre “lo lejos que estamos, también las administraciones, del medio rural”. En su opinión, hace falta un cambio de cultura respecto al medio rural, pero por parte de la Administración y de la ciudadanía, que también debe estar dispuesta a cambiar su visión, por ejemplo, respecto al uso de su vivienda en el pueblo. “Tiene que haber dinero pero también cabeza y sensibilidad”, añade Manuel Campo urgiendo al cambio de algunas leyes y normas que perjudican e impiden el desarrollo en el medio rural.

La mitad despoblada de España demanda un plan inteligente con salidas innovadoras que aproveche y proyecte el conocimiento de cada territorio como una palanca de cambios. Esa gente reivindica con argumentos de peso una legislación que atienda la realidad de quienes están, y quieren vivir, en territorio rural. “Hay que terminar con el lamento y con la fase de diagnósticos, ahora hay que ir a por soluciones”, dice el creador de la Red de Periodistas Rurales.

 

 

Desde el colectivo ciudadano Cuenca Ahora alguien pide un plan de choque porque “hacen falta propuestas de ley, una percha jurídica y un fondo financiero”. Para el joven que interviene a continuación, “es muy fuerte que dependamos de la voluntad de una buena persona para vivir en el medio rural”. Se llama Luis y lleva doce años en un pueblo de diez habitantes, esperando “herramientas y medidas” de la Administración para que “gente como yo no tengamos que vivir en una furgoneta” plantada en un pequeño terreno cedido por un “buen” vecino.

“El acceso al trabajo es fundamental” para fijar población en el territorio rural, apunta Carolina Ansótegui; “a lo mejor mucha gente quiere ir al pueblo por cuestión de salud”, añade Manuel Campo, para quien la vía de la salud y del medio ambiente es “la llave” para sumar a las ciudades a la causa contra la despoblación y la desertización.

 

“No existe una imagen de futuro para el rural”

 

“No existe una imagen de futuro para lo rural”, dice un experto portugués en captación de fondos para el medio rural que sigue este Diálogo de Presura. “Nunca se habla de la ruralidad de los hijos”, como “si no hubiera futuro”. Mientras aterrizan todas las ideas expuestas, un ex periodista de Burgos se subleva contra los medios de comunicación que “venden los pueblos como parques temáticos”, como si los lugares fueran productos. Este ciudadano ha montado, junto a su mujer, una biblioteca con ruedas y se queja que cuatro mil personas se acerquen los fines de semana a un pueblo vecino desatando “atascos kilométricos”, cada fin de semana. Pero, ¿qué dan allí? pregunta Manuel: “Nada, allí no hay nada, buscan una foto en una cascada”, responde este emprendedor cultural de Gallejones de Zamanda, un municipio burgalés de cuatro habitantes.