El peso económico y laboral de la España despoblada, en caída libre desde hace 70 años

En los últimos 70 años, 23 provincias del interior de España han visto desvanecerse la mitad de su peso demográfico, económico y laboral. La densidad de la población, 93 habitantes por kilómetro cuadrado, se sitúa por debajo de la media europea y de vecinos como Francia e Italia. según el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, el 90 % de los ciudadanos se concentran en el 30% de la superficie. El 70% del territorio restante ha sufrido un intenso éxodo a partir de mediados del siglo XX, que le ha dejado con el 10% de la población y un enorme desafío por delante: sobrevivir, escribe Laura delle Femmine en un artículo publicado en El País, bajo el título “La España despoblada pierde en siete décadas la mitad de su peso económico y laboral”.

El estudio La despoblación de la España interior  del centro de investigación económica y social Funcas ha analizado la situación en 23 provincias de siete comunidades, excluyendo las capitales de provincia y las localidades de más de 50.000 habitantes, y concluye que todas han perdido habitantes entre 1950 y 2019 y, en ese último año, presentaban una densidad de población por debajo de la media nacional. En el estudio se rastrea la situación de las nueve provincias de Castilla y León: Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora;  de Huesca, Teruel y Zaragoza, en Aragón; Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara, en Castilla-La Macha; Badajoz y Cáceres, en Extremadura; Lugo y Ourense, en Galicia; Córdoba y Jaén, en Andalucía; y La Rioja. Los autores del estudio, Eduardo Bandrés, profesor en la Universidad de Zaragoza, y Vanessa Azón idican que “la despoblación también conduce a una situación de malestar económico”.

La caída poblacional y económica de la España interior comenzó en los años cincuenta y se aceleró en las dos décadas posteriores, con fugas masivas del campo a la ciudad en busca de mejores oportunidades. El proceso siguió, con menos intensidad pero con un progresivo envejecimiento de la población, hasta 1991. En este período, los municipios estudiados perdieron el 36,3% de sus habitantes, mientras localidades comparables de otras zonas ganaban población. En los noventa hubo una cierta estabilización, seguida por una leve mejora en la década de 2000 gracias a la llegada de extranjeros, que fue truncada por la crisis financiera.

“El estudio reúne las 23 provincias en tres grupos. La España despoblada que decrece tiene el peor saldo demográfico y ha sufrido una fuerte destrucción de empleo, pero no tiene mal desempeño en el resto de indicadores económicos. En ella se incluyen 11 provincias como Soria, Ourense o Teruel. La España que se estanca —las provincias del sur— está menos envejecida, con niveles de renta más bajos y un peso importante de la agricultura. La España que remonta es la mejor parada: incluye localidades que se han beneficiado de la cercanía a la capital, como Guadalajara, o que cuentan con capitales de provincia pujantes, como Valladolid o Zaragoza”, señala este artículo.

El profesor Bandrés asegura que, aunque “en el estudio no hemos entrado en las recomendaciones, pero está claro que hacen falta políticas distintas”,  y sugiere intensificar las relaciones entre lo urbano y lo rural, mejorar las infraestructuras del transporte y sobre todo las telecomunicaciones. En su opinión, “hay localidades donde se deben garantizar los servicios, aunque la situación es irreversible, van a desaparecer”. Y por este motivo, cree que “hay que ser selectivos, elegir las inversiones”.

 

Laura delle Femmine publicó este artículo en El País, el 15 de febrero de 2021.

 

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