El Ayuntamiento asturiano de Cangas de Onís ha ordenado el cierre de un gallinero de Soto de Cangas, tras la denuncia presentada por el propietario un hotel rural cercano alegando que molestaba a sus clientes. El cacareo de los animales, según las mediciones realizadas, superaba los 45 decibelios permitidos en la noche, en concreto, “a horas intempestivas”. Esta decisión no ha llegado a la portada de los medios por extravagante e incomprensible, sino por la denuncia del ganadero Nel Cañedo Saavedra, historiador y youtuber, que realiza una crítica acerada de la decisión del denunciante y del turismo rural malentendido. ¿Para qué venís a un pueblo a hacer turismo rural?”, teniendo en cuenta que “lo normal” es que los gallos y las gallinas cacareen a las 6 o las 7 de la mañana poco antes de que salga el sol, razona. “No hay horas intempestivas” para los animales, dice este joven gijonés que elabora queso de la aldea de Gamonéu, en la majada de Soñín, para invitar al hostelero, que “tiene más cara que espalda”, a invertir en “unas ventanas aislantes, como Dios manda”  y no en “pleitos”.

El pastor de los Picos de Europa reaccionó tras leer, el día 1 de mayo, la noticia publicada por el diario La Nueva España, en la se informaba de que el dueño de los apartamentos de turismo rural “Camino Picos de Europa”, en Cangas de Onís, había logrado que cerrasen el gallinero al probar que el cacareo alcanzaba un volumen no permitido por la normativa municipal. “Esta noticia me llamó la atención”, explica Nel en el vídeo de su cuenta en Facebook: “¡A los inquilinos del hotelito rural les molestaba el canto de los pitos en horas intempestivas! ¿Qué horas son intempestivas, majos?”. “Majo, tuviste suerte; si das conmigo, yo los pites auitareles, ahora que compro media docena de castrones enanos y te los meto en el gallinero todo el verano, con dos o tres cabras calientes, al otro lado”.

El alcalde de Cangas de Onís, José Manuel González Castro, ha explicado en Onda Cero que aún no se ha ordenado el cierre de ningún gallinero y que el dueño tiene que presentar ahora sus alegaciones, admitiendo que sí supera los decibelios permitidos. Según explicó el empresario al diario El Comercio, los problemas surgieron a finales de 2017 cuando tuvo que dar tapones a los clientes que se quejaban de no poder descansar debido al ruido de los gallos que “cantan a todas horas”. “Lo rural, en contraposición con lo urbano, tiene unas características determinadas”, replica el pastor youtuber al propietario del hotel, explicándole que “en los pueblos hay gallos y vacas; y lo normal es que los gallos canten, las vacas caguen y los tractores hagan ruido”.

Y una última reflexión: “La culpa de todo no la tienen los carapijos que vienen, ni el carapijo del dueño del hotel rural, ni por supuesto las gallinas, ni la Nueva España; la culpa de todo la tiene el juez, porque a nadie se le ocurre aceptar, tramitar ese tipo de denuncia”. Con la expresión “falta una patatina para el kilo, o dos”, el pastor Nel Cañedo arremete contra el sentido común del xuez o la xueza que aceptaron que “un tipo denuncie a unas gallinas porque cantan” . El resto del parlamento con introducción, críticas y conclusión, mejor seguirlo en el vídeo de Nel. Razones no le faltan. Impagable.