Doce expertos de distintas disciplinas han elaborado un decálogo sobre las posibles soluciones que hay que dar a la España Vaciada, tras celebrar un encuentro en Soria, titulado “Tierra sin gente: despoblación, cultura y patrimonio”, que organizó el Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad de Valladolid. En el texto, que reproducimos íntegramente,  se reclama un cambio del modelo territorial que promueva el desarrollo sostenible del medio rural y corrija los desequilibrios que se han producido. Educación, sanidad y mejores servicios e infraestructuras son, junto a la imprescindible presencia de la mujer, los factores que este ‘equipo de sabios’ considera de aplicación urgente en la lucha contra la despoblación y la búsqueda de oportunidades que ofrece el mundo rural.

 

I

“Hay que entender la despoblación como una crisis de territorio de dimensiones económicas, sociales y culturales”

 

El primer punto del decálogo puntualiza que la despoblación no es sólo un problema demográfico y, en consecuencia, se deben analizar las causas que la han generado, el alcance de sus consecuencias y si las estrategias empleadas hasta ahora tienen alguna validez o deberían articularse otras más adecuadas y necesarias que no repercutan en la merma y abandono rural.

II

Se precisa un CAMBIO DEL MODELO DE TERRITORIO

 

La despoblación afecta a toda la España interior y obedece a la configuración de un modelo territorial de concentración de la inversión, del empleo, de la producción y de la población, sustentado sobre lo urbano y esencialmente metropolitano como territorio de eficiencia.

III

Revisión de los criterios para definir las estrategias y políticas

 

La denominada “ley del mercado”, pero sobre todo ciertas políticas públicas encaminadas a favorecer o acoplarse a sus imposiciones han sido -en no poca medida- responsables también de la actual situación. Y ello es así porque el modelo que ha sido más favorecido está soportado sobre una idea de crecimiento económico que funciona por variables e indicadores parciales -caso de PIB, renta y empleo- sin evaluar otros costes más importantes para la digna supervivencia de las personas y sus culturas en un lugar, como es el de la propia capacidad de decisión local.

IV

Deben corregirse los desequilibrios generados

 

Desde los años 50 del pasado siglo, se impuso un modelo descompensado y falto de cohesión social que determinó diferentes oportunidades y calidades de vida entre lo rural y lo urbano y, como consecuencia, una emigración forzosa del campo a las ciudades. Habría que romper o marcar distancia al fin con un modelo que solamente procura la intensificación del mercado, la industrialización del sector y la máxima productividad, como objetivo básico de desarrollo rural. Porque el progreso urbano no es el único posible.

V

Se necesita promover el desarrollo sostenible del medio rural

 

Es preciso buscar la equidad de los sujetos del medio rural, puesto que la pérdida de capital humano es trascendental en sí. Pero tiene, además de graves consecuencias demográficas, otras de gran importancia como las económicas, sociales, territoriales y ambientales. La actual crisis territorial debe combatirse desde las realidades, conocimientos y dignidad de las personas. En este sentido, habrá que desvelar, analizar y poner de manifiesto el verdadero papel de las mujeres en el medio rural, ya sea desde una perspectiva cercana, local o global que, en el caso de España, estaría dentro de los programas de desarrollo rural promovidos por la Unión Europea.

 

VI

Las dotaciones en materia de sanidad y educación resultan imprescindibles

 

La educación es un derecho fundamental del ciudadano, entendiéndolo como un elemento sobre el que se construyen otros, ya que sin educación no resulta posible ejercer derecho alguno de manera plena. De este modo, los poderes públicos españoles, a través de las distintas Administraciones educativas, deberán garantizar el ejercicio de este derecho en las mismas condiciones, bien se trate de un ámbito urbano o rural. Para ello, deberían seguir apostando por estrategias e iniciativas de sensibilidad, flexibilidad y excepcionalidad con ese ámbito rural, con el objetivo de garantizar la igualdad de oportunidades, teniendo en cuenta las dificultades y condicionamientos geográficos, demográficos y socioeconómicos.

 

 

VII

La sostenibilidad social del medio rural necesita del arraigo femenino

 

Promover el acceso y la permanencia de las mujeres en el mercado laboral, así como la calidad en el empleo y su reconocimiento como trabajadoras. Para alcanzar la igualdad de género en este contexto es necesario promover la participación equilibrada de mujeres y hombres tanto en el ámbito doméstico-familiar como en los ámbitos laboral, político y social. Pero para que esa igualdad se haga efectiva habrá que fomentar la corresponsabilidad y romper con los estereotipos y roles implantados por una “re-tradicionalización franquista” más que por una verdadera “tradicionalidad”, que tanto han condicionado y condicionan su vida y, con ello, la propia sostenibilidad social del medio rural. Porque se extendió la convicción según la cual quedarse en el medio rural equivalía a resignarse y abrazar el atraso; mientras que partir hacia las urbes constituiría entrar en la modernidad.

 

VIII

Se impone conseguir la mejora de los servicios e infraestructuras

 

A tal fin, será imprescindible un consenso entre los diversos partidos sobre las políticas públicas dirigidas a corregir estrangulamientos de determinadas zonas, sobre todo, los derivados de la insuficiencia en infraestructuras de transporte y comunicaciones o de la escasa dotación de servicios; dentro de un contexto jerárquico a nivel de territorio, y garantizándose el acceso para todos. En esta línea, son transcendentales los títulos VII y VIII de la Constitución y el Fondo de Compensación Territorial, así como presupuestos que permitan equilibrar el territorio y lograr una verdadera cohesión social.

 

IX

Proporcionar una adecuada “Ordenación del territorio” en sentido estricto

 

Es imprescindible, para determinar un mejor modelo territorial y económico, garantizar la sostenibilidad de los recursos y facilitar las sinergias territoriales y la conexión rural-urbana. Estos territorios despoblados constituyen un problema por las consecuencias de la emigración, pero también por la brecha existente entre lo rural y lo urbano, por no tener competitividad territorial por la falta de inversiones y adaptación de los territorios a los nuevos procesos. Pero son “territorios-recurso”, como demuestran iniciativas como las de los Grupos de Acción Local (GAL), con grandes fortalezas derivadas de los cambios en la demanda y los impuestos por el cambio de paradigma de “crecimiento” a “desarrollo”, así como las consideraciones de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

 

 

 

X

Implementar una verdadera estrategia de desarrollo rural multifuncional y sostenible

 

Establecer incentivos al emprendimiento muy concretos y controlados, dinamizar el mercado de la tierra e impulsar sectores todavía no convenientemente implementados, como la industria agroalimentaria y el turismo cultural entre otros; junto con una política de vivienda eficaz y eficiente. A este respecto, hay que tener cuidado con las exenciones fiscales generalizadas que algunos pregonan, pues pueden discriminar territorios y sociedades de nuevo y vaciar de recursos al Estado. No debe olvidarse que estos territorios y su sociedad son muy vulnerables y necesitan importantes intervenciones estatales. Tanto o más importancia tendrá introducir la acepción antropológica de cultura y evitar la distorsión producida por el uso abusivo de términos como “tradición” y “tradicional”, un caballo de Troya para estigmatizar visiones y prácticas no ajustadas a la versión oficial o hegemónica – a menudo reaccionaria- de conceptos como “cultura” “identidad” o “progreso”.

 

Participantes en la Jornada “Tierra sin gente: despoblación, cultura y patrimonio” :
Meredes Molina Ibáñez. Catedrática de Geografía Humana UCM
Fernando Manero. Catedrático Emérito de Geografía Humana UVa
Luis Díaz Viana. Profesor de Investigación de Antropología Social y Cultural CSIC
Guillermo A. Pérez Sánchez. Catedrático de Historia Contemporánea UVa
Pascual Martínez Sopena. Catedrático de Historia Medieval UVa
Óscar Fernández Álvarez. Profesor Titular de Antropología Social ULE
Pablo Gordo. Profesor Titular de Economía Aplicada UVa
Luis Alberto Moratinos Lagartos. Inspector de la Dirección Provincial de Educación de Soria
Jesús María Bachiller Martínez. Profesor Titular de Análisis Geográfico Regional UVa
Emilio Benedicto Carrillo. Profesor Asociado de Psicología Social UVa
José Luis Bravo. Periodista
Roberto Ortega. Periodista

 

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