Conciencia Verde

Fuente de Cella, Teruel

Cella -por si alguien no lo sabe- es un pueblo de la provincia de Teruel que apenas supera los 2.600 habitantes. Está a 20 minutos de la capital, a donde se llega por una cómoda autovía. Dos fábricas dedicadas a la madera son, desde hace décadas, los símbolos económicos de un municipio al que también se le conoce por la excelencia de su patata. Por eso, y por su fuente, que siempre se ha dicho que es el pozo artesiano más grande Europa.

La fuente de Cella, que está allí desde el siglo XII, vuelve ahora a estar en boca de todos por un proyecto municipal que apuesta por el consumo eléctrico verde y que demuestra, sin duda, que tenemos muchos recursos al lado de nuestras casas para afrontar transiciones energéticas limpias. Que todo es cuestión de conciencia y de echarle imaginación. El Ayuntamiento lleva ya dos años -mucho antes de comenzar la crisis energética provocada por la guerra en Ucrania- trabajando en un proyecto sencillo: generar energía con el agua de su fuente y usarla para abastecer a los edificios públicos.

Llevar luz al colegio, al instituto, a la piscina climatizada o al polideportivo, pero sin descartar el alumbrado público. ¿Y se requiere una inversión millonaria? Pues no. 460.000 euros gastará Cella en esta iniciativa, que saldrá a licitación en breve, y las cuentas le salen, se mire por dónde se mire. El consistorio ahorrará 90.000 euros al año en facturas de luz, por lo que en entre cinco años y medio y seis se habrá pagado todo el desembolso de las turbinas necesarias para convertir el agua de su histórica fuente en electricidad.

Cella es un ejemplo, pero no el único. La provincia de Teruel emprende desde hace meses proyectos de autoconsumo eléctrico. Los vecinos de Tramascastilla, en la Sierra de Albarracín, se están uniendo para reabrir la central eléctrica del río Guadalaviar y abastecer al pueblo. Y en Luco de Jiloca, barrio de Calamocha, donde fueron pioneros, su proyecto de placas solares ya cuenta con 27 socios, entre ellos el propio Ayuntamiento de Calamocha. La conciencia rural para la tan cacareada transición justa, verde o como queramos llamarla, está clara. Ahora solo falta, como reclaman los promotores, que sean las grandes administraciones las que se pongan las pilas y agilicen los trámites burocráticos para este tipo de proyectos.

Chema López Juderías
Director del Diario de Teruel y miembro de la Red de Periodistas Rurales

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